DEPRESIÓN

 

¿Qué es la depresión?

Todos experimentamos en algún momento en nuestra vida, y en cierta medida, sentimientos de infelicidad, sensación de abatimiento, y tristeza, como resultado de algún cambio, ya sea por algún contratiempo, pérdidas o simplemente como reacción a situaciones cotidianas. Estos sentimientos son necesarios, y nos ayudan a hacernos conscientes y nos preparan para el cambio, siendo una oportunidad de crecimiento personal; además, en la mayoría de ocasiones, son sentimientos transitorios.

Cuando estos sentimientos persisten, y afectan a nuestro quehacer diario, es cuando se puede pensar en el padecimiento de un trastorno depresivo. Tenemos que tener en cuenta la intensidad, duración, además del acompañamiento de otros síntomas. La persona que padece un trastorno depresivo siente un profundo sentimiento de tristeza y desánimo, así como sensación de apatía inusual, que le impide disfrutar de lo que antes le provocaba satisfacción, además de fatiga o cansancio que no se corresponde con la actividad realizada. También se producen cambios físicos, cambios en el apetito, alteraciones del sueño, perdidas del interés sexual, además de alteraciones cognitivas, como pérdida de concentración, memoria e indecisión. Son habituales los pensamientos derrotistas, baja autoestima, y conductas autopunitivas y autodestructivas.

La depresión tiene un tratamiento efectivo, pero lo más importante es hacer un buen diagnóstico diferencial, para saber si se trata de un trastorno de depresión mayor, distimia, trastorno bipolar o un proceso de duelo patológico. En algunas ocasiones, las depresiones, van asociadas a otros trastornos, como los trastornos de ansiedad.

Dependiendo del diagnóstico y siempre teniendo en cuenta la personalidad de base, el tratamiento más efectivo es la psicoterapia, con ayuda farmacológica en aquellos casos en que se requiera.

¿Cuáles son los aspectos clínicos comunes a toda depresión?

 1. El eje nuclear afectivo de la depresión es la tristeza vital y profunda la mayor parte del día, casi cada día según lo indica el propio sujeto (p. ej., se siente triste o vacío) o la observación realizada por otros (p. ej. llanto). Este estado afecta a todas las esferas de su relación intra e interpersonal. Aunque el estado afectivo es la tristeza, pueden emerger otros estados emocionales, como la ansiedad, la irritabilidad o la hostilidad. Estos estados últimos pueden ser más habituales en los niños y adolescentes.

2. Anhedonia (disminución acusada del interés o de la capacidad para experimentar placer) en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día y casi cada día (según refiere el propio sujeto u observan los demás).

3. Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso sin sobrealimentación (p. ej., un cambio de más del 5 % del peso corporal en 1 mes), o pérdida o aumento del apetito casi cada día. Nota: En niños hay que valorar el fracaso en lograr los aumentos de peso esperables.

4. Insomnio o hipersomnia (dependiendo del tipo de depresión).

5. Agitación o enlentecimiento psicomotor casi cada día (observable por los demás, no meras sensaciones de inquietud o de estar enlentecido).

6. Astenia, fatiga o pérdida de energía.

7. Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser delirantes) casi cada día (no los simples autorreproches o culpabilidad por el hecho de estar enfermo).

8. Disminución de la capacidad de atención y/ o concentración. Además de dificultades en el pensamiento, debido a la lentitud, y a los contenidos, que siempre son de tonalidad negativa.

9. Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.


Autor: Angeles Codosero Medrano. Psicóloga clínica (Col. núm. 6267). CENTRE DIAGONAL. BARCELONA.  www.centrediagonal.com/

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Página creada: 4.11.2010  Actualizada: 12.06.2015