LA MEDIACIÓN

La mediación es una forma de resolver conflictos entre dos o más personas, con la ayuda de una tercera persona imparcial, el mediador.

La mediación es voluntaria, confidencial, y está basada en el diálogo y la imparcialidad del mediador.

La voluntariedad es una característica intrínseca de la mediación, y afecta tanto para las partes implicadas en el conflicto como al mediador, siendo vigente a lo largo de todo el proceso, desde su inicio hasta al final. La autoridad judicial puede obligar a las partes en conflicto a realizar una sesión informativa de mediación, pero serán éstas las que, en última instancia, decidirán si realizan o no el proceso. En cualquier momento, tras el inicio del proceso de mediación, libremente, las partes pueden decidir desistir de continuar con la mediación. Igualmente, el mediador, puede dar por terminada la mediación si considera que, dadas las circunstancias del caso, es lo más aconsejable.

El contenido de las sesiones de mediación y la información que haya podido surgir en el transcurso de la mediación tienen la atribución de confidenciales, de acuerdo con la normativa vigente. Lo único que transciende de la mediación es el resultado: el acuerdo o no acuerdo. El deber de confidencialidad afecta tanto al mediador como a las partes. Este deber sólo queda exceptuado en caso que el mediador detecte una amenaza para la vida o la integridad física o psíquica de una persona implicada en la mediación, o de hechos delictivos perseguibles de oficio.

La imparcialidad es una característica de la persona mediadora, que realiza su trabajo propiciando el máximo equilibrio posible entre las partes, sin decantarse por ninguna de ellas, y favoreciendo y potenciando el diálogo y la participación entre ellas. El resultado de la mediación ha de ser fruto del trabajo y colaboración entre las partes. El punto de vista del mediador no condiciona en ningún sentido el contenido de los acuerdos finales.

El diálogo entre las partes es fundamental. Si las partes consiguen dialogar será más fácil que en el futuro puedan mantener una relación más fluida cuando deban tomar decisiones sobre intereses comunes. Este hecho cobra especial importancia en los casos de ruptura con hijos menores, puesto que aunque la pareja se haya roto, los padres continúan siendo, siempre, “una pareja de padres”.

La principal ventaja de la mediación es que evita la dilatación de los procesos judiciales y reduce el malestar emocional de las personas implicadas en el conflicto.

Los motivos de mediación pueden ser muchos, pero los más habituales, en el ámbito familiar, son: custodia de los hijos, ejercicio de la potestad del padre y la madre, régimen de visita de los hijos, uso de la vivienda familiar, pensiones alimenticias o conflictos económicos, como por ejemplo, reparto de herencias. Fuera del ámbito familiar, los motivos más habituales son los conflictos vecinales y los conflictos escolares.

El proceso más habitual en una mediación es el siguiente:

 • Sesión informativa

Esta sesión informativa puede ser a petición de una de las partes en conflicto o a petición de ambas partes. En el caso de que la petición sea de una de las partes, el mediador procederá a contactar con la otra parte para ofrecerle la posibilidad de mantener esta sesión informativa. Sólo en caso de que ambas partes estén de acuerdo en iniciar el proceso se procederá a la mediación.

Sesiones de mediación

Generalmente la realización de 4 a 6 sesiones, de una duración aproximada de 50 minutos, es suficiente para ver si se puede llegar, o no, a acuerdos beneficiosos para ambas partes. En cualquier caso el proceso de mediación no puede alargarse más allá de los 60 días desde que se inicia.

Hemos de explicar aquí que el proceso de mediación, en el caso de la mediación familiar, no es una terapia de pareja, ni una terapia de familia, puesto que el objetivo de la mediación es única y exclusivamente, llegar a acuerdo, sobre uno o varios conflictos concretos, a los que las partes no ha podido llegar por sí solas, mientras que los objetivos de la terapia de pareja o la terapia de familia es analizar cuales son los conflictos relacionales entre los miembros de la pareja, y/o familia, así como los conflictos individuales de los miembros de la díada o grupo.

 • Finalización del proceso

La finalización del proceso de mediación consiste en recoger en una acta, de forma clara y concisa, los acuerdos a los que han llegado ambas partes en el transcurso del proceso. Dicha acta es firmada tanto por las partes en conflicto, como por la persona mediadora. Esta acta tiene efectos legales.


Para pedir cita en Barcelona, para la realización de una mediación familiar, puede llamar al teléfono 93 410 49 64 / 618 678 148.
Si desea solicitar información en relación a cualquier aspecto relativo a la mediación puede hacerlo en nuestra dirección de correo electrónico.


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Página creada: 20.05.2012  Actualizada: 01.06.2015