LOS CELOS: AMOR O POSESIÓN

Los celos los podemos considerar como un sentimiento, o respuesta emocional, subjetiva, caracterizada por una sensación de frustración, en la cual uno no se siente correspondido por los seres queridos. Para ser considerada natural se ha de presentar dentro de una intensidad limitada, y de forma ocasional. Se considera que forman parte del desarrollo emocional de los seres humanos, y constituyen un factor de adaptación. Los celos se pueden observar en todas las etapas de la vida:

  • En la niñez es habitual encontrarlos ante el nacimiento de un nuevo hermano, dado que el niño reclama los mismos privilegios que tenía antes de tener que compartir las atenciones paternas.

    En ocasiones estos celos dejan de ser una respuesta adaptativa a un momento determinado, y pueden convertirse en exacerbados y prolongarse en el tiempo, llegando incluso a incidir en las relaciones familiares. En muchas ocasiones el factor externo que puede desencadenar dicha respuesta no es fácilmente observable, siendo necesaria, en estos casos, la ayuda de un profesional, ya que acaban cursando con envidia y resentimiento, distorsionando la percepción de la realidad, y apareciendo un cuadro clínico con otra sintomatología: ansiedad, miedos, enuresis, etc.

    En el diagnóstico diferencial, para ver si se trata de una respuesta natural o de una respuesta desadaptativa, se debe de tener en consideración varios factores, entre ellos, el momento evolutivo del niño, sus características personales y las características de los padres, así como la manera de relacionarse de los diferentes miembros de la familia.

    Hoy en día, se sabe que los niños que tienen una mayor capacidad para expresar con palabras sus sentimientos y que viven en un ambiente familiar facilitador de la comunicación y la expresión de sentimientos, es mucho menos probable la aparición de respuestas desadaptativas.

  • En la adolescencia y juventud, y dado las características propias de esta etapa, como por ejemplo, la inmadurez, los sentimientos de inseguridad, la necesidad de pertenencia a un grupo, el temor al cambio y a la soledad,… hace que sea un momento propicio para la aparición de los celos.

    Dado el contexto social y cultural del adolescente actual, totalmente inmerso en el manejo de las nuevas tecnologías, y especialmente de las conocidas redes sociales, como Facebook, Twitter, Tuenti, …, donde, a pesar de su reconocimiento y utilidad, la intimidad individual y social se hace pública, este contexto se ha de tener en cuenta como un factor potenciador de los celos en algunas personalidades, pudiendo incluso a llegar a desarrollar, en la etapa adulta, un trastorno de personalidad.

    No obstante, al igual que en la etapa anterior, pueden ser también un factor adaptativo, entendiéndolos simplemente como una respuesta al temor a perder a una persona querida (amigo, pareja, …) pudiendo ser incluso una motivación para seguir manteniendo una buena relación con esta persona.

    Cuando la intensidad es más acusada, y cuando surge la necesidad de exclusividad y el miedo a perder la “posesión”, es cuando se empiezan a considerar como celos patológicos, y requieren de una intervención profesional. En este caso estaríamos hablando de una posible celotipia. En estos casos el adolescente que padece los celos tiene un profundo sentimiento de abandono, que otros han jugado con sus sentimientos, sintiéndose profundamente utilizado, llegando a tener, en cuestión de segundos, intensos sentimientos de amor y odio, que le llevan, en muchos casos, al maltrato psíquico o físico de la persona objeto de los celos.

    Estos casos son observables, frecuentemente, en las parejas, pero también entre amigos e incluso entre hermanos. Estas situaciones son un inicio de futuras patologías en la etapa adulta.

  • En la etapa adulta, cuando aparecen los celos, generalmente, tienen un carácter patológico, y se dan, normalmente, en relación con la pareja.

    La persona adulta que padece una celotipia desconfía de todo lo que hace su pareja, por lo que le cuestiona y hace mil preguntas, buscando indicios de una supuesta infidelidad o engaño, llegando a conductas obsesivas, y coartando su movimiento. Esta situación provoca en la parejas un sentimiento de asedio, hasta el punto que llega un momento en que no saben como contestar o qué decir, provocando la sensación de que temen ser descubiertos en algo que no han hecho.

    En otras ocasiones, dado que es frecuente que la víctima de los celos acabe aislándose del entorno más cercano debido al acoso que sufre, siente tal soledad, que acaba encontrando otra pareja, confirmando las fantasías del celotípico.

    En ocasiones el celotípico es la persona que es o ha sido infiel a la pareja, y dado que no soporta los sentimientos de culpa, proyecta los celos en la pareja.

    Otras veces la infidelidad es real, y lo que hace que los celos sean patológicos o no, es como se vivencia dicha infidelidad. En las relaciones de pareja las infidelidades pueden ser un motivo de replanteamiento de la relación de pareja, ya sea para finalizar la relación o para reforzarla.

    También se dan casos en que la víctima de la celotipia, aun sin ser infiel, tenga conductas o comportamientos que potencian la celotipia.

    La celotipia se considera un subtipo de trastorno delirante, en el que incluso pueden aparecer alucinaciones de olores y fragancias. También es frecuente que la persona que la padece acabe teniendo disfunciones sexuales.

    En las personas alcohólicas es muy habitual el trastorno celotípico.

    En la mayoría de ocasiones, la persona que acude a terapia es la persona sobre la que recaen las consecuencias de la celotipia, siendo bastante infrecuente que sea el celotípico el que solicite ayuda.

En todos los casos, donde se observan unos celos desproporcionados, ya sea por su intensidad o por su duración en el tiempo, y que producen un alto grado de malestar y ansiedad, incidiendo en el funcionamiento de las actividades cotidianas, se debería de acudir al psicólogo clínico o psicoterapeuta.

Se debe de tener en cuenta, fundamentalmente, la historia de vida, puesto que en muchos casos de celos patológicos, se observan indicios de la infancia o en la adolescencia que no fueron adecuadamente abordados.

AUTOR

Angeles Codosero Medrano

Psicóloga clínica y psicoterapeuta psicoanalítica

Psicóloga clínica (Col. núm. 6267)
CENTRE DIAGONAL. BARCELONA.
www.centrediagonal.com

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